Yo no soy perfecta, mis caderas no son rectas, mi alma tiene grietas. Cada una tenemos una espinita clavada, algo que siempre vuelve… la mía es mi relación con mi cuerpo y con mis caderas.

 

Recuerdo los días de pasar de refilón por el espejo, de solo mirarme de cintura para arriba, de odiar mis piernas y de no sentir el contorno de mis caderas, ni el espacio que ocupan, de hecho no soportaba que nadie las tocara.

Subí y baje de peso…entrené mi cuerpo por más de 5 horas diarias, también nadando, con Paleotraining, con dietas de todo tipo… pero todo esto no bastaba… lo lograba, me estancaba, volvía a subir de peso y vuelta a empezar… lo peor era como me sentía, me abandonaba de nuevo…me sumergía en mi misma, una lucha constante… ya sabes de que te hablo.

La relación conmigo misma no se resolvió hasta que tome el control y empecé a trabajarme desde los orígenes, volviendo a la naturaleza, a los movimientos circulares, desde la pelvis, con mujeres, hermanas de camino… soltando mis miedos, soltando el control de la comida, reconstruyendo la relación con mi familia, trabajando la figura paterna, perdonando y aceptando el pasado, el abandono de mi cuerpo, el reencontrarme conmigo misma, la satisfacción de la aceptación, el reconocimiento de los logros más allá de la figura corporal que tuviese.

Y una vez aquí… todo empezó a ordenarse…

Hay épocas buenas y otras menos buenas, yo a veces me siento en el sofá, e incluso permanezco allí durante horas o días… y me cuesta seguramente como a ti levantarme… pero confío en mis herramientas, teniendo la fuerza de voluntad suficiente, todo lo que quieras se puede cambiar y reconducir.

Dejando atrás el sufrimiento y la angustia que esto te provoca, juntas…te propongo mirar la relación con tu cuerpo desde otro ángulo. Vamos a ir a por todas desde el empoderamiento, desde soltar el lastre moviendo el cuerpo y sacudiendo las emociones.

 

Podré entenderte y acompañarte allá donde estés.

Estamos juntas en este camino… ya que gracias a que tu sales del sofá… yo también
salgo.

 
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Soy de Madrid, pasé por el sur y vivo en Barcelona, a las afueras en el campo, esto me da la estabilidad emocional que necesito.

Mis manos hablaban por sí mismas, desde que era casi un bebé, tenía la necesidad de tocar las texturas y las formas.

Estudié fisioterapia, osteopatía, kinesiología, biomagnetismo médico, PNL y descubrí que nada es solo físico o emocional, todo es un conjunto, el secreto está en el equilibrio.

Cuando viví en Granada, a los 18, tuve la gran suerte de vivir mi experiencia scout y empaparme de la educación libre y viva. Entendí las etapas evolutivas de las personas, de manera grupal e individual, cada uno necesita su ritmo para florecer.  La mejor enseñanza es que se aprende 1000 veces mas de ruta en la naturaleza experimentando, que en cualquier otro lugar.

Una de las cosas más importantes para mí, es el trabajarme yo, tomando la responsabilidad de mi cuerpo y de mi mente,  ya que “me preparo para salir al mundo”. Cada día es una nueva oportunidad de cambio y de constante aprendizaje.


Equipo

Trabajamos para ti

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Fernanda Blanco Arteta

Nutricionista

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Miriam Díaz

Terapeuta Psico-corporal

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Nuria Urbano

Psicóloga